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viernes, 7 de mayo de 2010

Todo el mundo sabe que un traficante de drogas solo puede tener dos finales, la carcel o una bala en la cabeza, asi son las cosas en este negocio, pero a veces hay otro final, hace muchos años la gente dejó de llamarme Rafael y comenzo a llamarme el Duque, pronunciaban mi nombre con miedo y respeto, eso era lo que yo había buscado durante muchos años, sin embargo me di cuenta que todo era una mentira, en mi caso podeis pensar que mi suerte fue que aquella bala no me partiera el corazón pero estais equivocados, mi suerte fue encontrar donde menos me lo esperaba el amor verdadero, eso cambio mi vida para siempre, ahora el Duque ha muerto y vuelvo a ser otra vez Rafael.
"Sin tetas no hay paraíso" (L)

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